Las Tres Clases deTesoros
Rev. Cho’on Shiba
Sacerdote Jefe, Templo Myoshinji
Julio, 2003
Espero que todos ustedes, como creyentes del Jokkeko, estén avanzando en sus actividades y disfrutando de continua buena salud.
Nichiren Daishonin escribió:
Más valioso que los tesoros en un depósito son los tesoros del cuerpo, y los tesoros del corazón son los más valiosos de todos. Desde el momento que usted lea esta carta, luche por acumular los tesoros del corazón. (Gosho, p. 1173; MWND, Vol. 2, p. 279)
Existen tres tipos de tesoros o “fortuna” que posee la gente: los tesoros del depósito, los tesoros del cuerpo y los tesoros del corazón.
Poseer casas, terrenos, dinero y otras cosas materiales, ciertamente, se considera una condición que es necesaria para que podamos llevar vidas felices. Éstas son formas de los tesoros del depósito. Uno puede pensar que éstos son los mejores tesoros de todos; sin embargo, no hay garantía que ellos puedan traer la felicidad. En ocasiones, los bienes materiales pueden causar resentimiento o dificultades entre la gente. Las posesiones pueden promover interminables conflictos entre los miembros de la familia y amigos, o causar presión mientras tratan de arraigarse a esta fortuna temporal. Cuando leemos informes sobre los crímenes perpetuados por los ricos, nos preguntamos por qué ellos no están contentos, aún cuando pareciera que lo tienen todo.
Por consiguiente, el “tesoro del depósito” significa la riqueza material que se utiliza para satisfacer nuestros deseos. No se puede decir que estos sean una forma pura de tesoro o una forma prístina de fortuna. Además, esto es sólo una fortuna temporal, útil solamente en el presente. Es más, algunas fortunas transitorias, tales como las que se consiguen al robar, sólo pueden caracterizarse como tesoro impuro.
La segunda forma de tesoro es el del cuerpo. El mantenimiento de la buena salud de todos los miembros de nuestras familias y la adquisición de capacidades y habilidades esenciales son ejemplos del tesoro del cuerpo. Esta forma de tesoro posee un potencial aún mayor para proveer felicidad y enriquecer la vida que los tesoros del depósito.
No obstante, este tesoro del cuerpo también posee limitaciones predeterminadas. Nosotros, como humanos, con el tiempo decaemos físicamente. No podemos escapar del envejecimiento final, la enfermedad y la muerte. Cuando estamos en buena condición física, podemos experimentar la felicidad. Cuando experimentamos enfermedades y otras dificultades físicas, sin embargo, encontramos difícil considerar como tesoros a nuestros cuerpos. Como resultado, nosotros, inevitablemente, clasificamos el tesoro del cuerpo como un tesoro temporal. Es más, nuestros cuerpos se caracterizan por varios deseos mundanos, fallas, y el resultado de nuestras calumnias. Consecuentemente, el tesoro del cuerpo sólo puede ser una forma impura de tesoro.
La tercera forma de tesoros, los del corazón, es la más esencial, y aún así, todos tenemos la tendencia de ignorarla o descuidarla, de vez en cuando.
Cada uno de nosotros, como seres humanos, posee un corazón espiritual, aún cuando no podemos verlo de manera tangible con nuestros ojos. Para que este corazón se convierta en el “tesoro del corazón”, es absolutamente esencial que busquemos el supremo Gojonzon en todo el universo, cultivemos extensamente la belleza y la fuerza en nuestros corazones y fomentemos la sabiduría de Buda y los beneficios en todo nuestro ser.
El intelecto humano, el carácter, la generosidad y la misericordia son, todas, promovidas por el brillo en nuestros corazones con base en la fe correcta. Asimismo, el tesoro del corazón basado en la fe correcta es una forma de beneficio que está profundamente grabado en nuestras vidas individuales durante las tres existencias del pasado, el presente y el futuro. Es un tesoro eternamente indestructible que nunca desaparecerá, no importa cuántos ciclos de reencarnación podamos pasar. Éste es nuestra forma suprema de beneficio.
Además, únicamente cuando el tesoro del corazón se establezca firmemente en nuestras vidas pueden nuestros cuerpos individuales reflejar los verdaderos tesoros del cuerpo. Adicionalmente, sólo cuando las posesiones y las otras formas de tesoros materiales se basen sólidamente en el tesoro del corazón podrán ellos tener su verdadero valor como tesoros del depósito.
En otras palabras, los que mantienen correctamente la fe verdadera obtendrán gradualmente el tesoro puro del cuerpo y el tesoro puro del depósito, con base en el tesoro puro del corazón.
Como discípulos de Nichiren Daishonin, todos ustedes comparten el legado común de los tres mártires de Atsujara. Les pido, sinceramente, que amasen más beneficios y buenas causas, basándose en su fuerte entendimiento de la fe, como creyentes del Jokkeko que mantienen este honorable legado, y que se esfuercen al máximo por el logro del Kosen-rufu.